n. Venezuela (1977 )

La pintura de Daniela nace de una experiencia de desplazamiento: de la distancia con el territorio de origen y de la construcción de una identidad que ya no pertenece por completo a un solo lugar.

Formada originalmente como diseñadora gráfica, Marin se alejó del mundo corporativo en 2022 para dedicarse a la pintura y las técnicas mixtas. Desde entonces, su práctica ha encontrado en el color, la forma y la memoria herramientas para construir un territorio propio.

La palmera ocupa un lugar central en su lenguaje visual. Convertida tradicionalmente en postal y cliché del trópico, en su obra se transforma en un signo portátil: algo que se lleva consigo, que se recuerda y que permanece incluso cuando el territorio queda lejos.

Manos, arcos, óvalos, frutas y cuerpos sin rostro aparecen como fragmentos de una memoria que se reconstruye por partes.

Sus campos de color plano y saturado no funcionan únicamente como fondo: el color se convierte en una postura, una presencia y una forma de pertenencia.

Construyendo un territorio propio a partir de fragmentos de memoria, color y símbolos que evocan aquello que llevamos con nosotros incluso cuando estamos lejos de casa.

Pinta para recordar:

 “Pinto para no olvidar”. A través de su arte, recupera fragmentos de su infancia—recuerdos de cruzar fronteras, del movimiento constante, de desprenderse de pieles. Su proceso creativo tiene raíces en el recuerdo: pintar se convierte en una forma de mantener vivas las memorias y dar forma a lo que no se puede expresar con palabras. 

Artista Multidisciplinaria. Vive y trabaja en Lima, Perú.